Por Max Villareal
A mi nieta Paloma Grande, que cuando nos visitó, observó OVNIS surcando el cielo nocturno, y que yo nunca, en aquella ocasión, pude verlos.
--¡Se lo aseguro por lo que más quiero, que así pasó jefe!
--No te creo, nada más me estás vacilando. A ver repite lo que me cuentas; pero despacio, no te aceleres, a ver si no te contradices.
--Mire, empezaré desde el principio…
--Así debe ser, vamos a escuchar tu ficción, soy todo oídos…
--Veníamos el Chepo y yo de la comunidad de Tierra Colorada como a las ocho de la noche y nos detuvimos a un lado de la presa, porque vimos un resplandor sobre el agua muy raro, casi frente a las vías, esto, nunca lo habíamos notado. Intrigados, nos bajamos del jeep. Nos paramos frente a donde se construirá el invernadero y de inmediato sentimos una ráfaga de aire caliente a nuestras espaldas, proviniendo del poniente. Luego, una luminosidad invadió la zona, alzamos la mirada y volteamos hacia atrás y lo vimos… Una cosa como una rueda girando, de color azul eléctrico o verde muy brillante venía hacia nosotros a gran velocidad… Nos quedamos sin podernos mover, espantados, sólo movimos la cabeza para seguir el curso de esa cosa. Venía del mismo lugar de donde habíamos estado, de Tierra Colorada y se dirigió hacia el cerro. Cuando pasó sobre nosotros a una altura como de cien metros, produjo un ruido que nos ensordeció, como el que hacen los aviones cuando cruzan el cielo; pero muchas veces más fuerte.
Pasó sobre la cumbre del cerro, casi rozándolo y unos segundos después se escuchó un fuerte estruendo, como si se hubiera estrellado la cosa esa aumentando el resplandor detrás del cerro. No supimos que decir, sólo nos quedamos viéndonos uno al otro, cuando empezaron a salir los vecinos del lugar. Uno de ellos, Miguel, nos preguntó que había pasado. Cuando le contamos nos dijo, aparentando mucha tranquilidad:
--¡Ah, eso! No es raro, de vez en cuando sucede; yo lo he visto varias veces. –Dio la vuelta y se metió a su casa. Nos subimos al jeep, llegamos al campamento, lo encerramos y sin decirnos palabra, nos fuimos cada quien a su casa.
Al día siguiente, sin avisarle a usted, en cuanto terminamos lo que nos indicó, sin ponernos de acuerdo, enfilé el jeep hacia el cerro. Llegamos a la cumbre y notamos una fila como de cuatro metros por unos quince o veinte metros de largo, donde el zacate y la hierba se encontraban chamuscados y los matorrales más altos totalmente carbonizados; pero no se veía rastro alguno de que se hubiera estrellado la cosa esa. Por allí se encontraba pastoreando unos borregos el hijo de Pascual y nos preguntó:
--¿Qué andan buscando, acaso el platillo de anoche? –Asombrado le contesté:
--¿Qué acaso lo viste?
--El de anoche no lo vi, sólo lo escuché… Pero ya no me llamó la atención, ya lo he visto dos veces y mi papá dice que desde hace mucho tiempo se aparecen…
--¿Dónde está tu papá?
--Por ahí anda, anda recolectando rastrojo para los animales. –No hablé mas, por que el Chepo me dijo que por allí venía Pascual. Y efectivamente, con su burro cargado, se acercada hacia nosotros, diciéndonos:
--¿Y ora, que andan haciendo por acá? ¿Qué aires los trajeron?
--Lo que vimos anoche –Dijo el Chepo-, creímos que por aquí se había estrellado.
--¿A poco es la primera vez que lo ven? Si esto sucede si no muy seguido, mínimo una vez al año y casi siempre pasada la medianoche; pero el de ayer si fue muy temprano.
--Vinimos porque creímos que la cosa esa se había estrellado tras el cerro.
--Así parece siempre; pero aunque pasa muy bajito, sigue su curso hacia Santa Lucía y luego tuerce hacia la cumbre del Astillero. Mi papá y a él su abuelo y a su abuelo otro familiar de los más viejitos, me contaba que siempre se aparecían esas cosas, mi hijo les dice “platillos”, y que antiguamente se paraban sobre la cima del Astillero permaneciendo mucho tiempo y algunas veces descendían en ese lugar, sobre el gran cráter que tiene el cerro. Pero desde hace muchos años, porque ya está muy poblado, ya no se detienen, se van mucho más lejos, pasan por Chapantongo y sobre la sierra del cerro de
--No, es la primera vez y estamos muy espantados…Creímos que se había estrellado ese “platillo brillante” aquí tras el cerro, o bien parecía que se desplomó por el ruido tan fuerte que hizo.
--Uno ya está acostumbrado a verlo. Todos los vecinos de por aquí, aunque somos muy pocos y estamos muy esparcidos por esta zona, lo hemos visto, así como los de Santa Lucía y los del Astillero, es cosa aunque no muy común, ya no nos asombra su aparición.
--Bueno Pascualín, gracias por tu información, y ahí nos vemos. -Y nos retiramos. Posteriormente supimos por su compadre Antonio, que a usted le interesan este tipo de apariciones y me atreví a contársela, pero ya ve, no me cree nada. Pregúntele al Chepo o a Miguel o suba al cerro y hable con Pascual y se lo confirmarán. Eso es todo.
Me quedé callado. Estaba bien relatado sin exageraciones ni invenciones, que era factible su narrativa, por lo que iniciaría una serie de investigaciones del lugar. Me interesaba saber el por qué de estas apariciones, sobre todo porque no podrían ser de carácter meteorológico o de un supuesto aerolito ya que describían un mismo curso y por mucho o poco tiempo permanecían en un mismo sitio. Manuel, aún frente a mí, esperaba que le dijera algo y cuando le contesté, su rostro un poco acongojado esperando una negativa por su plática, sonrió cuando le dije con mucha euforia:
--Muy bien Manuelito, te creo, y la próxima semana me llevarás a todos estos sitios. Prepárate y avísale al Chepo para que nos acompañe.
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El siguiente fin de semana nos trasladamos a la cima del cerro. Encontré los rastros de la maleza ya muy ligeramente quemada en algunos tramos, porque ya había vuelto a crecer el pasto y de la más calcinada tomé una muestra introduciéndola casi sin que la tocaran mis manos a una bolsa de plástico. Revisé el lugar y con mi brújula que uso en topografía, busqué si había algo de magnetismo que pudiera hacer vibrar la aguja. Nada. Instalé mi teodolito, tomé las coordenadas del lugar y las anoté en mi libreta. Revisé el terreno poniendo a Manual que excavara en el lugar que consideré que en el subsuelo habría roca, para ver de qué tipo y cualidades tenía, tomando también una muestra que introduje en otra bolsa. Luego me encaminé rumbo a la casa de Pascual, a unos cien metros del lugar, para interrogarlo:
--¿Quiúbo Pascual, cómo estás?
--Aquí jefe, alimentando a mis puerquitos… ¿Qué milagro verlo por aquí, que se le ofrece?
--Hacerte unas preguntas… ojala me las puedas contestar…Es sobre el platillo de la pasada noche…
--¿Qué, no le informaron todo lo que les dije a sus chalanes?
--Sí, pero mis preguntas son especiales, mira, te las digo de un jalón: ¿El platillo éste vuela en línea recta o va describiendo una curvatura cuando se dirige al Astillero, de allí al cerro de las Campanas y de este lugar rumbo a Tula? ¿Se mantiene a la misma altura o va descendiendo o ascendiendo? ¿Cuándo ha pasado por aquí, siempre pasa a la misma altura y quema el pasto como ésta vez? ¿En alguna ocasión ha tirado algún objeto y si es así, lo tienes en tu poder? ¿Cuando lo has visto detenido se mantiene girando se queda estático? ¿El platillo ha despedido una luz muy intensa como un faro de la parte baja o de algún lado de la rueda?
--¡Péreme, péreme! Son muchas preguntas y luego me las tendrá que repetir, a ver: Sí, va en línea recta, no curvea. Se mantiene a la misma altura, sólo ha descendido según me platicó mi padre en el Astillero, pero de eso hace mucho tiempo y luego lo he visto ascender cuando se va hacia el cielo. No, no todas las veces quema el pasto, aunque con alguna diferencia de pocos metros, pasa a la misma altura. Y sí, una vez se le cayó algo, un pedazo de fierro que estaba al rojo y quemó un área de pastos. Lo recogí cuando se enfrió y lo tengo en mi poder. Cuando va volando gira muy rápido; pero cuando se ha detenido gira muy lento, eso se lo digo porque una vez se detuvo unos minutos por aquí –señalándome el lugar con su mano-. Sólo sobre el cerro de las Campanas ha encendido ese faro y es posible que sea de abajo. Desde aquí no se distingue bien. ¿Qué más?
--¿Sobre estas tierras hay pedazos de roca que al chocarlos suenan como campanas? Y finalmente, bueno por este día, ya después me permitirás otras preguntas más… ¿Me puedes prestar el pedazo de fierro? Lo voy a analizar y después te lo devuelvo.
--Sí mire, respecto a las rocas, aquí en casa tengo algunas que suenan muy bonito, muy clarito. Acompáñeme. Tómelas y horitita le traigo el fierro, lo guardé enterrándolo acá atrás. –Pascual le pidió un pico al Chepo, éste fue por él al jeep, se lo entregó y Pascual regresó unos minutos después con un pedazo amorfo de metal, diciéndome: --Tómelo y quédese con él, a mí para que me sirve.
--Gracias Pascual, te agradezco mucho tu información, ya después nos veremos. –Despidiéndome de mano, en cuanto le di la espalda, saqué otra bolsa y metí el pedazo de fierro. Llegué a mi camioneta y antes de subirnos, nos alcanzó Pascual, expresándome muy agitado:
--Mire jefe, no se si le sirva este dato, sólo yo me di cuenta que la última vez que la cosa esa se detuvo, se perdieron dos cabezas de ganado de Don Virginio. Acuérdese que hizo mucho escándalo, acusando al Beto de abigeo, ya que éste es el único que se ha dedicado a robarnos los pocos animales que engordamos. Y como nunca los encontró ni supo a quien culpar, pensé, aunque a nadie se lo dije, que quizá esa cosa se los haya levantado, ¿usted que cree?
Razonando sobre lo último que me comunicó Pascual, nos fuimos. De inmediato al llegar a la oficina del Palacio Municipal, me puse en contacto con un ingeniero amigo mío especialista en mecánica de suelos, para entregarle las muestras obtenidas y las analizara para que yo tuviera una base científica con la cual iniciara mis hipótesis del avistamiento.
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El siguiente fin de semana nos trasladamos a la cumbre del cerro mal llamado del Astillero, cuyo verdadero nombre en Hualtépetl, que tiene el significado, entre los muchos que le han dado, pero que para mi y en este caso especial le corresponde es de cerro del “Mirador”, dado su gran altura y su forma típica de un cono volcánico, quizá el más alto de todo el Valle del Mezquital y talvez, de todo el estado de Hidalgo, lugar desde el cual sirve como mirador ya que se domina toda la planicie formada hacia el sur, hasta los rumbos de Tula. En este sitio estuvieron los aztecas en su largo peregrinar hacia su tierra prometida según lo indicó su Dios y guía Huitzilopochtli, permaneciendo durante varios años, tan así que aquí celebraron la festividad del último fuego nuevo, período de cincuenta y dos años -un siglo de acuerdo a su calendario – antes de llegar al valle del Anáhuac donde se establecieron y fundaron su gran imperio. En este lugar existe una zona arqueológica importante como testigo de su residencia, que se puede visitar y como siempre, he dejado para después ir a esta zona, ya que no la conozco. Indiscutiblemente es toda pedregosa, lugar principal de la erupción del volcán, en cuyo cráter considerado el de mayor tamaño existente en la república, mayor que el de Don Goyo y del de
Bueno, pero con respecto a nuestro cometido, llegamos hasta la zona, preguntamos y nadie nos dio respuesta alguna. O no sabían o no nos quisieron decir lo que sabían. Caminamos, llegamos casi hasta la cumbre, toda pedregosa, rocas con un alto contenido de hierro que al chocarlas suenan como campana, tal como teníamos ya varias pruebas; pero del platillo, nada, no existían ni se veían restos ni podíamos recorrer todo la zona, es muy grande y sin saber por donde empezar o continuar. Necesitábamos de alguien que nos orientara y este alguien nunca se apareció. Desilusionados, emprendimos el regreso. Todo el camino lo realizamos en silencio. No era posible que nadie nos diera razón del avistamiento. Por alguna causa mantenían silencio. Los muchachos me dejaron en mi casa y allí nos despedimos. Ya recluido en mi despacho, pensando en este fracasado viaje, no me di por derrotado; organizaría otra excursión, pero antes de regresar al Hualtépetl, iría a la región montañosa donde atestiguaban se detenía el objeto volador.
El domingo subsecuente salimos muy temprano rumbo a la sierra de Chapantongo para tratar de llegar al cerro de
--Espérense tantito, déjenme llevar mi carga y horita regreso. –La espera fue de otra media hora. Cuando llegó nuestro ocasional amigo, llevaba en sus manos un cohete de vara y nos explicó que era la forma de comunicarse con Martino: el tronido de un cohete era señal que le hablaba y lo necesitaba. Si eran más, se trataría de otro asunto ya que existía un código establecido entre ellos. El cohete subió al cielo con su característico sonido que terminó en un estruendo, sumergiéndonos en otra larga espera que se amenizó con la plática de Hipólito comentándonos a nuestra pregunta de que cómo y de que vivían en estos insólitos e inhóspitos parajes. Para mi vivían de puro milagro. Hasta estos lugares nunca han llegado los recursos para sacarlos del atraso social en que habitan. Cerca de las seis y ya casi oscura la tarde, llegó Martino. Un hombre curtido por el campo sin poder determinar su edad. Nos presentamos y directo fuimos al grano:
--Mire Don Martino, como le comentamos aquí a Hipólito, queremos ir al cerro de
--¡Ah! Ustedes quieren ver al platillo, el que hace unos días apareció, ¿verdad? –Sí contestamos los tres al mismo tiempo. –Pues posible que vuelva en unos días, más no se cuando. No lo puedo asegurar…
--¿Qué usted lo ha visto muchas veces? –Le pregunté.
--Sí. Todas las veces que se presenta lo he visto. Se detiene cerca de la cumbre sobre una barranca que forma el arroyo El Zorrillo, arroyo que sólo conduce agua cuando nos llueve por aquí. Pero, ¿qué quieren saber? No es necesario que vayan, yo les puedo decir que hay por allá, ya que es muy intricado el camino y muy peligroso por las víboras. –Rápidamente y aprovechando su buena disposición, le pregunté:
--¿Desde cuando se aparece y que hace cuando está detenido? Y usted, ¿ha visto si descienden alguno de sus tripulantes?
--¿Desde cuándo? ¡Uh! Desde hace mucho tiempo. Mi padre y mi abuelo lo han visto desde hace muchos años. Es más mi abuelo me platicó que hay unas pinturas dibujadas en la pared, en una cueva que está en un lugar de muy difícil acceso, que sé por donde es, pero no he ido, que pintaron nuestros antepasados, los Ñahñúes, que representa la forma de un platillo y un faro encendido con una luz que baja de la nave. Como yo he visto la nave y el faro que ilumina el terreno donde se detiene, no me ha interesado ir a ver estas pinturas.
--¿Y qué hace cuando se detiene? --Mire, ilumina el terreno con su luz que baja del centro del platillo, luego, al apagarla, tira algo y ¿qué cree usted que es lo que tira? No lo adivinará nunca: Son muchos huesos de res, muy limpios, sin rastro de carne, dentro de una bolsa que parece de papel pero que no es de papel, es de un material que no conozco y pasado unos días se desintegra. El lugar es su basurero o mejor dicho su cementerio, y si quiere ir, lo único que verá son puros huesos, estos últimos sí los verá, porque los anteriores ya se calcinaron o se hicieron polvo o los devoraron los animales carroñeros. Terminado de hacer esto, normalmente enfila hacia los rumbos de Tula y desaparece, para regresar unos días después, hace lo mismo y luego asciende hacia el cielo hasta perderse de vista como si fuera un lucero, para aparecer nuevamente un año o dos años después. Y no, nunca ha bajado alguno de sus pilotos o quizá nunca me ha tocado verlos, no obstante que en todas sus apariciones he estado presente, desde niño y ahora que ya soy viejo. O quizá desciendan en otro sitio. ¿Qué opina usted?
Me quedé callado, pensando en los hechos relatados y tratando de discurrir que era lo conducente a seguir. Iba a externarle una pregunta más, cuando de de repente dijo:
--¡Ah! Se me olvidaba, que bruto soy… También y casi siempre en su primera llegada, tira restos de biznagas, órganos, sábilas, flores de maguey y demás plantas de esta zona árida, pero ya desecados, exprimidos, las puras fibras, como si se comieran nada más la pura pulpa de las plantas luego de cocinarlas a fuego. Ya no contienen sustancia, pues las he traído para dárselas a mi vaquita o mis puercos y no se la comen. ¿Está raro, verdad? –Ya no dije nada al respecto, me levanté de la banca que nos proporcionó Hipólito para sentarnos y escuchar los hechos narrados y dije:
--Bueno amigos, ya se hizo muy de noche y tenemos que regresar. Les agradezco sus atenciones y su plática, sobre todo la suya Don Martino, que espero, como última súplica, ahora que regrese la nave y deseche sus sacos de basura, esté pendiente, los recoja y me los guarde. Hábleme por teléfono de aquí de Chapantongo a la presidencia de Nopala. Aquí le dejo mi tarjeta. Lo que gaste se lo pago o ¿quiere que le deje dinero? Usted me dice. Y cuando esto suceda y venga por el encargo, yo lo sabré recompensar, ¿De acuerdo? Pues bien, hasta luego y buenas noches.
Abordamos el jeep y lentamente iniciamos el regreso. Mis ayudantes los veía que venían muy contentos. La plática estuvo buena e interesante; ya sabíamos más de este aparato volador. Cerca de las diez de la noche me dejaron en casa y a ambos les hice la siguiente recomendación:
--Abusados, estén pendientes por las noches, a ver si ustedes ven al platillo regresar y de inmediato vienen a avisarme, quizá sea posible que yo lo vea. Se los dejo de tarea. Hasta mañana y muchas gracias.
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--No, mira compañero, no ha sido tan fácil como crees. El pedazo de metal es de acero, o sea que está formado por la aleación de hierro y carbono, con calcio, zinc y titanio- metal raro con cuya aleación actualmente utiliza
--Las piedras, si tienen un contenido alto de hierro, por eso tienen un sonido característico. Son piedras de origen volcánico y sólo una, tiene restos casi imperceptibles de radiación. Me tienes que decir de dónde provienen para ir a revisar la zona, no sea que estén en peligro los pobladores de la región.
--El pedazo de bolsa, eso sí es totalmente desconocido. Es de una fibra sintética que no se fabrica ni el país ni en el Japón ni con los gringos. No me dijiste que se desintegraba y al guardarla para continuar estudiándola, al abrir la gaveta, ni polvo se encontró. Ni modo de pensar que alguien se la robó. No, sólo yo tengo llave de dicha gaveta. Necesito me proporciones otra muestra.
--Los restos vegetales son producto de una deshidratación perfecta. No dejan ningún residuo comestible; bueno, no es como aquí que queda un gabazo, como de la caña de azúcar o de la alfalfa. Si no me dices que son de cactáceas, no sabría decirte de que vegetal provienen. El pasto quemado no revela nada…y eso es todo lo que puedo hacer con estas muestras que me trajiste. Ahora bien, ¿de dónde las obtuviste?
--No me lo vas a creer, fueron arrojados por una nave extraterrestre que se avista periódicamente por mi pueblo. Fueron recolectados por algunos campesinos y me los proporcionaron. Ya sabes que tengo mucho interés en estos asuntos que me apasionan. Debo aclararte que yo no los he visto, aunque he estado con la gente que ha tenido contacto visual con la nave que tiene, según me explican, forma de platillo volador. Es por decirte técnicamente, que esta nave es un Ovni. ¿Me crees?
No me dijo nada… Sólo esbozó una sonrisa, meneando lateralmente la cabeza, incrédulamente.
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Me regresé. La visita a mi amigo el Ingeniero especialista en mecánica de suelos, en la ciudad, fue ineficaz. No me resolvió mis dudas. Sólo el pedazo de metal es tan importante que me pidió se lo dejara, a ver que más podía analizarle. Regresaba con las manos vacías y sin saber cómo continuar para dilucidar esta experiencia vivida por mis ayudantes y por los lugareños de reciente presentación.
Esa noche no pude conciliar el sueño. Me la pasé con el ojo pelón pensando qué podría hacer para continuar con la investigación. Cerca de la madrugada, no sé si me dormí o aún estaba en vigilia, cuando oí que tocaban el timbre de la puerta con insistencia. Consulté mi reloj de pulsera que dejaba durante la noche sobre de mi buró. Eran las seis de la mañana. Me levanté y salí en bata, especulando quién podría ser, ya que nunca me llaman y menos tan temprano. Por el vidrio de la puerta vi que se trataba del Chepo. Algún problema del Municipio de seguro se había presentado. Abrí y le pregunté:
--¿Qué hubo, qué sucede Chepo?
--¡Vámonos patrón! Nos fue avisar hace un rato Martino, que es posible que hoy regrese la nave; anoche escuchó muchos ruidos por el lugar donde se detiene y eso es presagio de que se aparezca. Ya que algunas, aunque muy pocas veces, se aparece de día. El jeep, Manuel y yo, estamos listos. ¡Ah! Y saque dinero porque le pagué el taxi a Martino, lo de ida y el regreso; me lo debe, ¿hice bien?.
Por la emoción estuve a punto de salir así como estaba, desnudo. Mi esposa me llamó la atención, acercándome la ropa limpia que debería usar y me preguntó si no me iba a bañar primero, No, le dije, el asunto era muy importante y requería que saliera de inmediato. Y allí íbamos, rumbo a la sierra donde se encontraba el cerro de
--Buenos días señores… Estamos a su disposición… ¿Qué es lo más conducente a seguir Martino?
--Mire patrón… A veces se ve de día el aparato ese, pero hay que acercarnos más al lugar. ¿Está usted listo para caminar bastante? ¿Sí? Pues vamos a darle a la marcha.
Dos horas de caminata y pedí descanso, tanto para reponer energías como para echarnos un taco de lo que habíamos comprado. Bebimos con moderación, ya que teníamos que conservar los líquidos lo más necesario, ya que no sabía cuanto más caminaríamos y la sed podría ser causa de que no llegáramos al sitio. Cerca del mediodía, Martino habló: --Desde aquí, patrón, desde aquí es buen lugar, se domina el sitio donde se detiene y conviene que nos aparremos junto a este huizache, para guarecernos del sol que está pegando con tubo. –Yo le pregunté:
--¿A que distancia estamos del sitio? ¿Podemos acercarnos más?
--Estamos como a tiro de rifle y yo le recomendaría que desde aquí esta bien. Se domina toda la zona y no sé si sea bueno acercarnos más. Yo lo he visto desde más atrás…escondido tras los matorrales. Además, ya no hay ninguna sombra que nos proteja. No sé si nos quedemos todo el día o hasta la noche. Pero de que se aparezca, eso sí lo garantizo. El ruido de ayer, lo confirma. Y no me pregunte sobre este ruido que no sé que lo produzca, quizá sea para alejar a toda persona de este lugar.
Acomodé la chamarra que cargaba en el brazo, como almohada sobre el terreno, bajo la sombra, y me acosté a descansar. Mis chalanes hicieron lo mismo, excepto mis dos guías que permanecieron sentados. No sé cuanto dormité, pero de repente, un ligero temblor del terreno me hizo incorporarme.
--¿Qué sucede?, –pregunté. –Tranquilo, patrón, póngase alerta, la cosa esa se está aproximando. –Yo no veía nada, recorrí la mirada por todos lados, hacia arriba y hacia todos lados y no observaba ningún objeto. De momento, sopló muy fuerte un viento, como remolino, levantando todos los guijarros, la tierra suelta y los restos de yerbas secas, acompañado de un silbido muy ligero producido por un motor de reacción, como los de los jets aéreos… El silbido aumentó de fuerza, casi aturdiéndonos. Yo seguía sin ver nada. Y entre el fuerte ruido, escuché el grito de Martino, señalándome con su mano hacia un lugar…
--¡Allí, patrón, allí se ve su figura! –Efectivamente, a unos veinte metros sobre el terreno y a unos cien metros de nuestro sitio, de la nave sólo se veía su contorno, todo lo demás era opaco, no se distinguían sus características. Agachándome, como cuando se acerca uno a un helicóptero, me acerqué más a la nave y la pude observar más claramente: A la distancia en que me detuve el aparato se veía totalmente, ya no era invisible la parte central, observando que era de un material muy reflejante, del mismo como el de la pieza que nos proporcionó Pascual y que se estaba analizando. Le calculé de unos treinta metros de diámetro, girando únicamente el perímetro exterior de un ancho circular de cinco metros, estando fija toda la nave en su parte central, ésta como de veinte metros de diámetro. Toda la nave se veía de una sola pieza, no se le notaban uniones o soldaduras. Por mi posición no distinguí la parte superior; pero del centro de la parte inferior, de la parte fija, se abrió una escotilla operando su apertura-cierre, como la del obturador de una cámara fotográfica y de la cual cayeron unos bultos. De inmediato, surgió antes de cerrarse un rayo de luz, concentrado sobre los bultos depositados ya sobre el terreno. Me acerqué más y tuve que retroceder porque el terreno estaba muy caliente, casi hirviendo y quemaba mis zapatos. Desde este último lugar, lo observé bien, no tenía ventanillas ni orificio alguno por donde pudieran salir algún tren de aterrizaje ni inscripciones, era totalmente cerrado. Tampoco distinguí a ningún tripulante. Me quedé quieto, tratando de descubrir otra cualidad de la nave, cuando el giro de la parte exterior aumento su velocidad de rotación y su silbido muy agudo se incrementó. El aparato subió a plomo unos doscientos metros y luego acelerando su rapidez, se desplazó hacia el oriente y desapareció de mi vista.
Extenuado, caí hacia atrás. Llegando a mi lado mis acompañantes, me atendieron. Tenía la piel expuesta requemada, como si hubiera estado en la playa, directo a los rayos de un sol inclemente. Me cargaron hasta el huizache y me proporcionaron un poco de agua. Me dormí. Un poco antes de las cinco, me despertó el Chepo:
--Patrón, ya vámonos, hay que caminar mucho y nos va agarrar la noche. –Me levanté totalmente descontrolado y muy cansado. –Sí, ya vámonos… Ayúdenme a levantarme y por favor Martino, ve si puedes recoger algo de lo que arrojó la nave… –Así lo hicieron y empezamos la caminata de regreso sin pronunciar palabra ninguno de la expedición.
Al llegar a Las Flores, nos despedimos de nuestros guías, diciéndole a Martino que lo esperaba cuando quisiera ir, a mi oficina, para comentar lo del encuentro con la nave y a Hipólito, mi agradecimiento por su apoyo. No dije más, nos subimos al jeep, y me despertaron cuando llegamos a mi casa. Eran las doce de la noche. Me ayudaron a bajar mis dos ayudantes y mi esposa me recibió, alarmándose del estado en que llegaba. Ellos le explicaron que había sucedido, y luego le pedí algo de beber; sirviéndome una jarra tomé mucha agua. Me llevaron a mi recámara y caí en mi lecho, así vestido, durmiéndome de inmediato.
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Días después, ya repuesto, comencé analizar las consecuencias de mi encuentro del segundo tipo, tal como los determinaba el doctor Hynek,científico de
--Antes que todo, debo confesarme. Soy un verdadero crédulo de la existencia de las civilizaciones fuera de nuestro planeta. Algunas deben ser mucho más adelantadas, otras igual y también otras de menores alcances que la civilización nuestra. Todo ha dependido del tiempo en que haya aparecido la vida en el planeta de origen. La vida en los soles de otras galaxias en las que hasta la fecha se ha podido detectar que circulan a su rededor posibles planetas, no vistos, sólo revelados por su espectro cromático y por las desviaciones que el sol central en su rotación y traslación se ven afectadas por la gravedad del planeta al girar en torno suyo; pero es imposible detectar vida de ningún tipo. Se ha calculado la posible maza del planeta descubierto equiparándola como la de nuestro Júpiter, el gigantesco planeta de nuestro sistema. Con respecto a esto, de seguro has leído que existen sistemas solares binarios; o sea que existen dos soles alrededor de los cuales giran todos los elementos astrales atraídos y mantenidos en órbita por sus enormes atracciones gravitacionales. Pues bien, se supone que nuestro sistema solar debería ser un sistema binario, siendo Júpiter el otro sol, condición que actualmente se mantiene es estado gaseoso, como el sol, pero que por alguna razón, quizá la cercanía relativa con respecto a sus mazas y distancia que los separa, no haya habido reacción en cadena por la cual debería producir radiaciones lumínicas de todo tipo, como las emanadas por nuestra estrella. Pero eso sí, a su contorno giran más satélites que los satélites o planetas que giran en torno al sol, algunos de mayor tamaño que nuestra luna y de características similares, como el llamado Europa, en estado pétreo conteniendo silicio y oxigeno y cubierta su superficie con una capa de muchos kilómetros de espesor de hielo de agua. Todo detectado por las sondas espaciales enviadas por
También creo que existan naves extraterrestres que desde tiempos remotos nos visitan y analizan el planeta, nuestras fuentes de alimentación y en general, toda nuestra civilización. Pero no, desgraciadamente nunca he sidi testigo de algún avistamiento; por eso, esto que has presenciado, es algo verdaderamente insólito aunque nada extraño, ya que de este tipo de avistamientos del segundo tipo, se han dado casos muy raros, pero los más, atestiguados por personas de carácter nada creíble, que sólo han buscado la publicidad en su mayoría de casos. Con respecto al equipo, no, de nada te hubiera servido. El haber omitido llevar cámara fotográfica o de video, según me dices por la premura de salir al sitio, no hubieran funcionado; ya que por la luminosidad emitida por la nave y la presunta radiación de rayos gama o infrarrojos, que en ti nose detectaron, la película se hubiera velado y la video nada captaría, sólo se grabaría la luz blanca y brillante expuesta por el objeto. Debes de pensarlo de esta manera: tanta foto que se han tomado y grabado de naves en el cielo, siempre tomadas a gran distancia del sitio del observador, las impresiones invariablemente se observan borrosas, nada de los contornos de la nave están bien definidas; bueno, hablo de las observaciones que tienen mucho de veracidad, porque hay tanto de charlatanería y de trucos fotográficos muy bien hechos, que no es de creerse todo lo que se ha fotografiado al respecto. Fíjate, se observa y se estampa la imagen del objeto a cierta distancia y aproximadamente se fija la distancia a unos seiscientos metros más o menos, aproximadamente, del observador; pero nadie ve la nave en la zona bajo la nave, o sea, en el cenit de dicha región y mucho menos escucha el sonido producido, y esto es muy raro. Pocas veces se ha podido observar la misma nave desde diversos puntos de vista, pero nadie bajo ella. Pasa desapercibida en el sitio más cercano al objeto. ¿Qué piensas de esto? Es de dudarse tales observaciones, todas del primer tipo, pero para que quede más claro te explicaré mi opinión sobre el tema, remontándome al inicio del fenómeno OVNI, tomando como punto de vista el avistamiento en el año de 1947 por el piloto Kennet Arnold, suceso muy conocido y que dio origen al término de “platillo volador”, cuyo lugar fue en el estado de Washintong, en
--Bien. Empecemos. No te la voy a echar muy larga, así que condensaré lo que más pueda; además tú has de estar enterado de este avistamiento que fue muy difundido por la prensa especializada, allá por el año de 1947. Pues sucede que este piloto comercial, volaba a una velocidad de
Volando a una altitud de
--¿Qué se deduce de este avistamiento? Que parte de muchas falacias, principalmente observar un objeto de 30 metros de diámetro a
--Ahora, tu avistamiento coincide en las dimensiones descritas de los objetos, no lo pongo en tela de juicio porque te conozco y, además, esa zona es lugar muy importante en observaciones de OVNIS, ya que está dentro de la ruta que marca un lado del triángulo cósmico, formado por
Cuando han observado que esta nave se traslada hacia el sur, rumbo a Tula, probablemente se dirija, dada la posición de las coordenadas de
--Hemos considerado imposible que estas naves provengan de otra galaxia, como dicen, afirman y explican los charlatanes que proceden de la constelación de las Pléyades. Esta constelación pertenece a nuestra vía Láctea y se encuentra a una distancia de 350 AÑOS LUZ, constelación que desde nuestro punto de observación en las coordenadas astrales, las vemos juntas y siete principales a simple vista cuya brillo es de quinta magnitud; pero son más de cuarenta observadas con telescopio y las separan distancias astrales entre una y otra y pregunto: ¿De cual de todas estas estrellas provienen? ¿De Alción o Maya que son las principales y mayores observadas a simple vista? ¿Y de cual planeta de estas estrellas si es que tienen planetas y con vida y con civilización avanzada, pues la existencia como la conocemos en una estrella es imposible, dadas las condiciones del estado como de un sol como el nuestro, la vida es imposible en ellas? En realidad son puras especulaciones que presentan estos embusteros.
Ahora bien, la constelación de las pléyades tiene un gran significado dentro de nuestra historia ancestral. Cuando estas estrellas se encontraban en el cenit, sobre la pirámide de Tenayuca, se iniciaba el ciclo de un año de 365 días, llamado “xiuhponahualli”, año solar coincidiendo con la fecha del 26 de febrero, encendiéndose el fuego nuevo cada 52 años, en el cerro de “
Si de verdad estos artefactos son extra terrestres, su designación es correcta: son de fuera de nuestro planeta Tierra, pero no de fuera de nuestro sistema solar. Se ha considerado que provengan de una luna de Júpiter, sea Europa, como antes expliqué sus características, o Ganímedes o de Titán perteneciente a Saturno, en cuya superficie, repito, existe agua en forma de hielo, alguna atmósfera muy rala y condiciones de vida para desarrollarse tal como la conocemos. Si existe gas metano, como dan los espectros luminosos, tenemos tecnología para no respirarlo. ¿Y porqué de estas lunas? Por su relativa distancia. Una nave que llega a nuestro planeta, que ha desarrollado una técnica con base a una civilización muy adelantada y unos procesos científicos muy evolucionados comparados con nuestra técnica espacial actual, no le sería difícil viajar a una velocidad que le llevara un tiempo de unos ocho meses, más o menos, para hacer contacto con nosotros. Un viaje de ida y vuelta le llevaría un poco más de año y medio de nuestro tiempo. Viaje que está dentro de las posibilidades de efectuar por un terrícola ya que se encuentra dentro de un período de la vida humana fácil de vivirlo y, si lo pudiéramos realizar; cuanto más un viajero en las naves que has contactado.
Al contrario, un viaje de otra civilización surgida de un planeta de otro sol, ya sea de nuestra propia galaxia, por que sería imposible efectuarla de otra galaxia por las grandes distancias siderales en que se encuentran, a muchos años luz, está fuera de toda posibilidad. Viajar en un objeto a la velocidad de la luz o cercana a ella, físicamente lo considero irrealizable, porque la morfología de nuestros organismos no permitiría este desplazamiento, aunque hibernáramos, esta fuera del tiempo de vida de nuestras entidades físicas. Lo que sí, es que podríamos comunicarnos por medio de las ondas lumínicas, por medio del radio o la televisión y, aunque llevara mucho tiempo entablar contacto de ida y vuelta, se programarían las emisiones y recepciones para la o las generaciones venideras.
Las conformación del pedazo de metal que me trajiste, revela que estos metales existen en todo nuestro sistema solar y por tanto si nosotros estamos integrados físicamente dentro de la química del carbono, no es de dudarse que si existen, que deben de existir, tripulantes de esa naves, porque no creo que sean robots, quizá sí al inicio en sus primeros viajes de reconocimiento las hayan tripulado organismos cibernéticos, pero dado el largo tiempo en que han visitado el planeta, son seres vivos y estarán conformados también bajo esta química. Que sean de diferente complexión, pero semejantes. Ejemplo: hemos visto películas de extraterrestres cuyo guionista ha representado o imaginado a estos seres describiéndolos como el Alien o el Depredador, y ambos tienen dos piernas, tórax, dos brazos con manos y una cabeza. Si el primero parece un reptil, puede que no sea mamífero; pero el segundo es de complexión humanoide. Tienen sangre y respiran. Por tanto, deberán alimentarse también de la misma forma que nosotros. Ya sean carnívoros o vegetarianos u omnívoros y sobre todo requieren de AGUA y estas plantas la tienen, además de muchos nutrientes y medicamentos.
Los restos de reses, vegetales y sobre todo las de origen cactáceo, especies que abundan en tu valle y a lo largo del cateto del triángulo cósmico por el que transitan, da fe de ello. Es seguro que mediante una síntesis química extraigan todos los nutrientes de estas plantas y quizá, como antes expliqué, todas las propiedades curativas. Conoces todos los remedios que desde tiempos prehispánicos se obtienen de ellas. Por ejemplo: el nopal; excelente para la diabetes y mucho más remedios de mucho más especies vegetales que sería largo enumerar. Este laboratorio lo han de tener en una caverna de las muchas que existen en todo este Valle del Mezquital, donde resides. Allí han de fabricar los extractos, los han de cargar y transportarlas a su mundo. Los restos que has encontrado, son desechos de lo que han consumido los tripulantes. Éstos no han de bajar, comen a bordo y buscan un lugar donde tirarlos, sobre todo que sea un lugar muy escondido donde se vayan desintegrando y no sean recogidos. Tenlo por seguro que ya no regresará al lugar donde los contactaste. Ya te vieron y cambiaran de lugar a otro más aislado fuera de la mirada de nosotros.
--Bueno, ya tuve un encuentro cercano del segundo tipo, pero… ¿por qué no hemos tenido contacto físico con ellos? He escuchado y leído mucha literatura donde narran experiencias de abducciones, pero me da la impresión que son puros cuentos para vender las revistas o darse publicidad para que se presenten ante los medios y obtengan beneficios económicos…
--Efectivamente. No hemos tenido contactos físicos simple y llanamente porque no quieren interferir en nuestra civilización. Y te preguntaré: ¿Cuántas civilizaciones perfectamente establecidas existen aparte de la raza humana?
--Tres.-Contesté-. Que yo sepa: las abejas, las hormigas y las termitas.
--Correcto. Y te pregunto nuevamente: ¿nos podemos comunicar con ellas? No obstante que la civilización humana es la más adelantada del planeta y somos la especie dominante. Las hemos estudiado a la perfección y hemos obtenido sus productos que elaboran muchas veces destruyéndole sus nidos. Sabemos que se comunican entre ellas, pero nosotros con todo nuestro adelanto, no les entendemos. Si la raza canina, después de tantos siglos de sometimiento al humano, no los entendemos cuando nos ladran ya sea para advertirnos de algún peligro o situación adversa a nuestras vidas y actualmente los utilizamos como rastreadores de fugitivos o desaparecidos, compañeros de personas discapacitadas y de localización de narcóticos. Y estos perros si nos entienden en muchísimas palabras de nuestro léxico cuando nos dirigimos a ellos ordenándoles varias acciones. Y nosotros no entendemos ni un ladrido que nos dirigen… y ya no te digo de los delfines y otros animales.
--Es probable que esta civilización alienígena, también con tanto adelanto, no nos entiendan el idioma o los múltiples idiomas que se hablan en el mundo. Pero hay que tener cuidado, hay que desarrollar cierta tecnología para poder comunicarnos con ellos. Yo tengo mucho miedo que la producción de los alimentos sintetizados de las cactáceas en esta zona y otro tipo de alimentos en las áreas verdes del Amazonas y de África, las resinas de las zonas boscosas, quizá los frutos del desierto ricos en azúcares, por el momento, dado que han viajado a través de muchos años y a todas las regiones de nuestro planeta, sean suficientes para alimentarlos. Pero el crecimiento de su población y el aumento de la edad promedio de vida de sus habitantes al alimentarse de estos súper productos, ya no les sea suficiente. Entonces… aunque no nos entendamos, es probable que lleguen con otros fines, posiblemente nos pondrán a trabajar para ellos. Seremos como las abejas en los apiarios que nosotros les hemos construido para obtener la miel, los propóleos y la jalea real. Existiremos para ellos como sus insectos y el producto que elaboremos en sus grandes laboratorios, ahora ya no escondidos, será para llevarlo a su planeta. He aquí el problema nuestro con estos visitantes. Tendremos un futuro nada promisorio. Tal vez seamos sus esclavos si bien nos va, desapareciendo todo vestigio de nuestra civilización y tipo de sociedad. Ya no habrá países, sólo seremos unos habitantes al servicio de estos alienígenos con una organización manejada y controlada nuestra reproducción por ellos. O quizá desaparezcan a la raza humana para trasladarse a poblar este planeta, ya que su mundo es de mucho menor volumen que
--Estas son mis consideraciones, ¿como la ves? ¿Están muy claras mis ideas o quieres más explicación? -Me quedé en silencio unos momentos, asimilando su tesis y ordenando mis ideas, hasta que al fin le pude contestar:
--No compañero. Has sido muy explícito, pero me voy muy contrito. Ojalá tus predicciones no sean realidad. No tenía la más mínima idea de lo que a futuro nos pueda pasar con estos visitantes. Queda muy claro el porqué se ocultan y no tratan de comunicarse con nosotros. Es muy buena tu tesis. Pero… ya me voy, te he quitado mucho tiempo con esta plática. Muchas gracias por compartir tus conocimientos conmigo y espero que vayas a mi casa cuando dispongas de tiempo, un fin de semana primordialmente, para invitarte una exquisita barbacoa de la región. ¡Hasta Luego!
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Llegué a mi casa. Mi esposa al verme cabizbajo me preguntó que había pasado. Le conté todo. Entonces algo me iluminó, diciéndome que no debería darme por derrotado. Vi la hora: las seis de la tarde. Le dije a mi esposa que me acompañara. Subimos al auto y me trasladé al cerro de Nopala y me puse a observar el espacio y los contornos hacia la sierra de
M a x V i l l a r e a l.
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Agosto-septiembre de 2008.
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